miércoles, 8 de septiembre de 2010

Grado 6° lecturas Historia y Democracia

HISTORIA
Revisar el siguiente link de Wikipedia

http://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%A9rica_precolombina

DEMOCRACIA

Un mundo culturalmente diverso y globalizado

Todavía se debate el lugar exacto y el momento histórico en que apareció la especie
humana, a pesar del indiscutible veredicto genético de que todos los antepasados del
hombre moderno partieron de África hace unos cincuenta mil años, según las conclusiones de un equipo de médicos de Suecia y Alemania dirigido por ULF Gyllensten:

“Este es el primer estudio en el que se está utilizando el genoma1 de un número
lo suficientemente extenso de individuos para ofrecer evidencias sumamente vigorosas
en respaldo de la teoría de que el hombre es originario de África”.

Pero lo que no se discute es la naturaleza diversa de los seres humanos. Ni siquiera las teorías que defienden un origen único del género humano y su posterior fragmentación en múltiples civilizaciones, niegan la diversidad (racial, étnica y cultural), por lo menos se justifica como resultado de las características particulares del medio natural y del progreso logrado por el hombre en su desarrollo histórico.

Es decir, el mundo es esencialmente diverso con sus hombres y sus culturas. La multietnicidad y multiculturalidad no sólo es una realidad en el pasado sino en el
presente. “... en la actualidad la mayoría de los países son culturalmente diversos. Según estimaciones recientes, los 184 estados independientes del mundo contienen más
de 600 grupos de lenguas vivas y, 5.000 grupos étnicos. Son bien escasos los países
cuyos ciudadanos comparten el mismo lenguaje o pertenecen al mismo grupo étnico nacional”.

¿Qué hacer ante la realidad de un mundo diverso que al mismo tiempo es un mundo
cada vez más interconectado, globalizado? El fenómeno de la globalización también es
una realidad que caracteriza esencialmente la política internacional actual en las esferas económicas tecnológicas, sociales y culturales. Por consiguiente, la problemática de lo diverso y lo global no se debe plantear como una inexorable disyuntiva: La afirmación de la identidad de los pueblos con la exclusión de otros, o la pretensión de imponer un modelo cultural universal sin la consideración de las diferencias.

No obstante, los movimientos y organizaciones afrocolombianas discrepan con las políticas globalizantes que de alguna manera sean lesivas para los intereses de los grupos étnicos. La globalización, que no es la moda de un término en la última década sino que ya tiene sus siglos de existencia, no ha tenido la capacidad
histórica para uniformar el mundo, por el contrario, el contacto entre pueblos lejanos sólo ha confirmado la diversidad. Lo que ha ocurrido es que muchos de esos “encuentros” entre pueblos diferentes, no han sido cordiales sino hechos de agresión económica, política y cultural con su impronta de la superioridad racial, dejando huellas psicológicas y afectivas en la memoria de agresores y agredidos.

Lo anterior puede explicar las actitudes de defensa vehemente de lo propio y el rechazo o desconfianza ante lo foráneo, las experiencias sobre diversos tipos de dominación colonial y atentados al patrimonio cultural. La etnoeducación tiene que cumplir una misión crucial en la lucha contra estos obstáculos históricos con sus secuelas políticas y psicológicas, para que la interculturalidad sea una realidad y se puedan redefinir las relaciones entre ellas,“... las culturas se superponen. Las
grandes ideas pueden aparecer, y aparecen de hecho, en las distintas culturas, porque éstas tienen raíces comunes, se alimentan de una experiencia semejante de la existencia humana y en numerosas ocasiones en el transcurso de la historia se han nutrido unas de otras”. En este sentido se puede afirmar entonces que la interculturalidad tiene sus fundamentoslógicos e históricos.

La realidad afroamericana y los afrocolombianos

Con el título de “Nuestra Tercera Raíz o el Rostro Negro de América”, el investigador
Humberto Triana y Antorveza resalta como los hombres y mujeres Afroamericanos constituyen una de las múltiples caras y facetas de la extraordinaria geografía humana del Nuevo Mundo con su cuota de sangre en la composición demográfica del continente:

“Con los términos Negro o Afro se caracterizó en el mundo occidental a la
diversidad de pueblos, lenguas y culturas procedentes del África Central y Occidental, pero situados al Sur del Sahara. A América llegaron, en una de las
migraciones forzadas más dolorosas, masivas e importantes en la historia de la
humanidad”.

La tercera raíz africana en América es tan profunda y ramificada que abarca más allá de la participación afro en la configuración de los rasgos genéticos de su población. El proceso de adaptación de africanos y africanas negros en diferentes regiones del continenteamericano no fue pasivo. Crearon un nuevo acervo cultural en el contacto forzoso con el europeo, el indígena y el medio natural, y también como resultado de su resistencia social y política a la esclavitud, de sus actitudes
por la supervivencia y continuidad de la cultura ancestral. Este acervo cultural
enriquece a su vez muchas expresiones culturales en los diferentes países americanos,
desde Canadá hasta la Patagonia.

Estas raíces también soportan la inserción de América en la historia del capitalismo mundial. La llamada trata Atlántica de esclavos no se puede desligar de la formación del sistema capitalista mundial. El trabajo de africanos y africanas negros esclavizados y sus descendientes, se convirtió en la fuerza motriz de las colonizaciones europeas en América. Se utilizaba la mano de obra esclava en todas las
actividades productivas y de servicios para proporcionar a los mercados del viejo
continente algodón, azúcar, arroz, tabaco y añil entre otros productos. Así, la lucrativa trata de esclavos contribuyó significativamente a la acumulación de capital y estimuló otras actividades económicas igualmente rentables como la construcción de barcos, la banca, los seguros, las inversiones, etc. La propia
Revolución Industrial del siglo XVIII se abasteció con las materias primas producidas
por el trabajo de los esclavos. El capitalismo de América en su conjunto se construyó con una alta cuota de fuerza de trabajo esclava.

En el territorio actual de Colombia, los africanos y africanas negros y sus
descendientes, por el avanzado desarrollo cultural de los pueblos de donde procedían,
estuvieron presentes en el proceso de construcción de las bases materiales y
espirituales de la República desde sus inicios.

Hoy su presencia es más numerosa. “La gente negra en Colombia desciende de aquellos individuos que llegaron con los primeros conquistadores y de los miles de africanos que desde el siglo XVI oficialmente desembarcaron como parte de la trata, en Cartagena de Indias, y de contrabando en otros lugares como Buenaventura, Charambirá, Gorgona y Barbacoas en el Litoral Pacífico y en Riohacha, Santa Marta, Tolú y el Darién sobre la Costa Atlántica. Actualmente, encontramos grupos negros descendientes de africanos en las regiones de las Costas Atlántica y Pacífica y en sitios de los valles interandinos así:

Región del Caribe: departamentos de la Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Córdoba, Cesar, Sucre y Antioquia.

Costa del Pacífico: departamento del Chocó y zonas costeras de los departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

Valles interandinos de los ríos Cauca y Magdalena, incluyendo algunos de sus
afluentes y el valle transversal del río Patía.

Departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en el Caribe
Isleño”.

Con base en el Censo DANE 1993 y sustentados en el CONPES 2909 de 1997, la población actual de afrocolombianos y afrocolombianas se aproxima a los 10.5 millones,
equivalente al 26% de la población total del país.

En términos relativos, o sea, en proporción porcentual frente al total de la población departamental, el departamento con mayor porcentaje de afrocolombianos es el Chocó (con un 85% aproximadamente), seguido por Magdalena (72%), Bolívar (66%) y Sucre (65%). En términos absolutos, los departamentos con mayor número de habitantes afrocolombianos son Valle (1.720.257 habitantes aproximadamente), Antioquia (1.215.985) y Córdoba (801.643). El departamento del Chocó con 369.558 habitantes afrocolombianos, se ubica después de Sucre (490.187), Cauca (462.638) y Cesar (411.742). En relación con la información distribuida por municipios, en términos relativos, los municipios con una mayor proporción porcentual de población afro se ubican en el Litoral Pacífico y en la Costa Atlántica. En términos absolutos, la población se ubica principalmente en áreas urbanas, en ciudades como Cali (1.064.648), Bogotá (900.717), Barranquilla (689.974), Cartagena (598.307), Medellín (376.589) y Santa Marta (218.238)15. Por los movimientos forzados de población
afrocolombiana en los últimos años y su evidente crecimiento, aunque no existan
suficientes bases estadísticas oficiales, podemos afirmar sin temor a equivocarnos,
que es muy difícil encontrar hoy en Colombia un lugar donde no se vean negros.

El afrocolombiano: La construcción de un concepto

La identificación de la Cátedra con los estudios afrocolombianos exige como mínimo
unas precisiones conceptuales.El concepto afrocolombiano utilizado cotidianamente para identificarse, es paradójicamente polémico y poco debatido. En los eventos académicos sobre asuntos afrocolombianos, el concepto no ha sido objeto de discusión a pesar de la referencia a temas que podrían justificar un debate. Lo cierto es
que indistintamente se utilizan los términos negro o afrocolombiano y no se sabe si es porque se les considera sinónimos o no creen que es importante su discusión. No obstante, el desarrollo de la Cátedra para una mayor concisión en su orientación, exige como mínimo una propuesta para debatirla y tener en cuenta, además, que la comunidad educativa nacional es un espacio adecuado y con el privilegio de poder extender la discusión a los ámbitos de validación social que son las comunidades y la población afrocolombiana en general.

Para hacer frente a los prejuicios del propio idioma con sus connotaciones negativas,
peyorativas y hasta funestas contra una raza, etnia y muchas veces contra el mismo ofensor,no basta denunciar como no se quiere ser denominados, también se debe saber como se quiere ser denominados, incluso entre los miembros de las comunidades étnicas.

Porque en el conjunto de la población con ascendencia africana en algún grado, el
vocablo negro ofende a muchos de sus miembros, no sólo como adjetivo sino como
sustantivo: “Durante la sociedad colonial esclavista las personas africanas, con toda su diversidad étnica y cultural, fueron convertidas e identificadas por los europeos simplemente como negros. La personahumana adjetivizada y estigmatizada
como los negros, el negro, la negra, los negritos, la negrita. El africano fue
reducido al color de la piel, racializado y estereotipado; se le quitó su nombre, su
historia, su cultura, su dignidad, el derecho a ser persona y se le redujo a negro, sinónimo de animal, esclavizado y subordinado... debemos devolvernos el sustantivo, la calidad de personas y anteponer al adjetivo negro. Somos personas; pueblo negro porque somos personas de origen africano, porque somos pueblo afrocolombiano”.

El término afrocolombiano es objeto de discusión por quienes creen que ya no se tiene
ningún vínculo histórico con África; otros usan y entienden el concepto de diferentes
maneras y algunos ni siquiera saben lo que realmente significa. El etnónimo afrocolombiano nace de la necesidad del grupo y sus individuos de poseer una identidad referencial construida sobre elementos objetivos y/o subjetivos; implica una resignificación, un reconocimiento del hombre negro, de su humanidad, de sus
raíces culturales africanas y colombianas.

El etnónimo afrocolombiano como autoidentificador constituye una ruptura activa con las clasificaciones etnorraciales que prevalecieron largo tiempo en el país; busca
crear una conciencia básicamente política de la etnicidad negra, en esa perspectiva trata de producir un sello en la consciencia étnica, partiendo del hecho de que la nación cultural negra es una realidad sociocultural.

El prefijo afro hace referencia a la herencia cultural africana que pervive en la memoria colectiva a través de distintos saberes y prácticas, sobre todo en la tradición oral, la memoria corporal, que incluye gestos, la danza, las palabras, el arte, la música, los cantos, y su relación con la naturaleza. Es el pasado ancestral, elemento clave de su identidad étnica hoy. Otra posición es la que considera que el término afrocolombiano no contribuye a la construcción de un proyecto político como Pueblo Negro: “Los intelectuales dicen: Soy afrocolombiano
y los común y corriente dicen: Yo soy negro, yo soy comunidad negra. El término
negro es impuesto por el otro pero también es asimilado como parte de nuestra identidad. Yo creo que es la discusión entre el proyecto de integración y el proyecto de autodeterminación. En el proyecto de autodeterminación lo que uno tiene que pensar es que algún día no vamos a ser afrocolombianos; es decir alguna de nuestras generaciones no va a ser colombiana porque será Pueblo Negro. Lo afrocolombiano, en cambio, es fortalecer la identidad como comunidad negra pero dentro de la nacionalidad colombiana. Allí están las dos tendencias dentro del movimiento social de comunidades negras. Nosotros le apostamos a la construcción de nuestra propia nacionalidad negra”.

Consideramos como un ejercicio de reflexión teórico y metodológico la propuesta de utilizar el concepto afrocolombiano en el contexto de su significado histórico. Esta propuesta se inscribe en el espíritu de la Cátedra de seguir avanzando en la conceptualización de un proceso de construcción colectivo y participativo.
El concepto afrocolombiano no se usa con el propósito de afirmar que la identidad étnica y cultural del afrodescendiente negro nacional puede mirarse solo en el espejo del hombre negro de África, aunque el aspecto del origen sea un ingrediente muy importante.

Los afrodescendientes negros en muchas partes del mundo construyeron sus propios tipos de hombres y mujeres, sociedades y culturas en contacto con otros hombres y mujeres, culturas y condiciones medioambientales. El afrocolombiano es un hombre nuevo, en el sentido de que es resultado histórico de procesos de mestizaje e hibridación cultural con pueblos europeos, indios y negros, pluriétnicos y multiculturales todos ellos.

El afrocolombiano es un hombre (grupal e individual) inserto en la historia de Colombia como coautor de la República, luchador contra la discriminación racial pero igualmente contra la injusticia social, con expectativas y proyectos de vida personales y nacionales, que labora en muchos campos, que piensa y siente el país, que cree que su particular cosmovisión, saberes y valores ancestrales, que pueden contribuir a la solución de muchos problemas que nos agobian a todos. Los líderes afrocolombianos y afrocolombianas destacados nacionalmente en cargos de elección popular, no son sólo dirigentes de sus comunidades étnicas sino representantes de
la Nación. El afrocolombiano es parte de la realidad nacional hasta en su geografía,
construyendo socialmente sus espacios de acuerdo a las características regionales con sus historias diferenciadas y múltiples expresiones culturales.

La identidad afrocolombiana significa que la resignificación y redignificación de los ancestros y de sus descendientes en el presente, no es simplemente un reencuentro con el pasado sino un reto ante el futuro de la Nación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada